
Las mascotas han dejado de ser un elemento secundario en el hogar para convertirse en un factor decisivo en el diseño inmobiliario. Arquitectos e interioristas confirman que cada vez más compradores solicitan viviendas adaptadas a perros y gatos desde el inicio del proyecto.
El fenómeno, conocido como barkitecture, integra comederos ocultos en muebles, duchas para perros en zonas de lavado y espacios verticales para gatos sin alterar la estética del inmueble. Según estudios recientes, los animales influyen directamente en decisiones de reforma, distribución y elección de materiales dentro de la vivienda.
Los expertos destacan que las viviendas adaptadas a mascotas aumentan su atractivo comercial, especialmente en mercados urbanos donde más del 40 % de hogares convive con animales.